martes 13 de septiembre de 2011

Los tramposos nunca pueden ganar...

No sé bien cuando acabará todo, pero si sé que estos son los últimos coletazos de la historia. De hecho en los últimos meses se ha producido un movimiento importante de piezas y por fin se ha lanzado el órdago final.


Tengo dos opciones, puedo volver a intentar cerrar la puerta de atrás, alejarme, y que lo que tenga que ser me pille lejos, o puedo sentarme en primera fila a esperar a que su propio viento sea quien le traicione levantándole las cartas y dejando por fin al descubierto su juego sucio. Será entonces cuando por fin se rompa la puta cuerda y yo podré por fin cerrar la puerta principal pronunciando las palabras mágicas: "francamente querida, me importa un bledo!" y nunca mas volverás a saber de mi.


Lo mejor de todo es que este órdago es su última jugada, no sé cuánto durará y ya no me importa esperar, como mucho será un año (aunque dudo que dure tanto), Y por supuesto, sé no habrá más, cuando acabe la partida será el final, el puto final de un ciclo que ha durado demasiado.


Escuchando: Y bailaré sobre tu tumba...